En el razonamiento del mundo antiguo se sostenía que la Tierra era plana, y a la gente que decía lo contrario se le consideraba loca. Los filósofos hindúes, por ejemplo, la imaginan apoyada sobre cuatro pilares que a su vez estaban sobre cuatro elefantes y éstos sobre una tortuga gigante que nadaba en un océano enorme.

La Tierra debía estar sujeta sobre algo, pensaban, para que el orbe celeste no se cayera sobre ella. Y de ahí surgió la tortuga. En la cosmolgía china el mundo es portado por cuatro elefantes, a su vez sostenidos por una tortuga. Esta visión del mundo proviene directamente de la India. En efecto, en la India encontraremos a la tortuga portando a los elefantes como en la cosmología china. Para los hindúes la creación del mundo viene de la mano del dios Brahma. Una enorme serpiente mordiéndose la cola está suspendida en el vacío del infinito, simbolizando la carrera eterna del sol en el cielo. Sobre esta serpiente reposa una tortuga. Es gracias a esta última que la fuerza de los cielos se traducirá en el mundo de las realizaciones. La tortuga encarna entonces en el espíritu hindú el símbolo de fuerza y de poder creador. Sobre esta tortuga se encuentran elefantes que portan los tres mundos: el mundo inferior de los demonios y del infierno, el mundo intermedio de los hombres y de la Tierra, y el mundo superior de los dioses y de la felicidad. Es gracias a la tortuga que esos tres mundos existen, puesto que ella es el vínculo directo entre el universo y su manifestación. En la India la segunda de las diez reencarnaciones de Vishnu siempre ha estado bajo la forma de una tortuga llamada Kurma que prestó su ayuda a Indra para vencer a los demonios Asuras. Para llegar a esto, Vishnu sirvió de eje central para permitir a los dioses batir el Océano de los Orígenes donde nació el licor de la inmortalidad, el árbol del Paraíso, la medicina de los dioses, la diosa del vino, las ninfas, el caballo divino, elefante real, y muchas más maravillas… La misma escena está igualmente representada de manera magnífica sobre un bajorrelieve del templo de Angkor, en Camboya. En Asia, el pueblo hindú creía que la Tierra era un disco apoyado sobre los lomos de cuatro elefantes que, a su vez, estaban de pie sobre el caparazón de una tortuga gigante. La tortuga, por su parte, flotaba sobre las aguas de un gran océano, que llenaba todo el universo.



La tortuga que sostenía la tierra

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